ANTONIA – CAPITULO 1
30/06/2012 | Por: Traductora- Ágatha Cristina | Publicado en: Sin categoría
¿Ud. tiene madre? ¿Conoce la cárcel? ¿Sabe lo que acontece allá? Voy a contarle mi historia. Realmente la injusticia acontece y cuando percibimos, estamos solos, sin nadie en este mundo. ¿Qué hacer? ¿A quien recorrer?
( Historia basada en relatos de jóvenes que estuvieron en una cárcel femenina).
Imagine tener solo 10 años de edad y ver a su mamá caída en el piso, muerta. Fue lo que aconteció conmigo.
Mi mamá tuvo un paro cardiaco fulminante y murió junto a las gallinas. Ella las estaba alimentando en el patio y, de repente, se cayó… Murió… No hubo tiempo para socorrerla. Aun que tuviéramos tiempo, donde vivimos no hay hospital. Me quedé cerca a su cuerpo, esperando mi papá. Cuando él llegó, su cuerpo ya estaba frio, sus labios morados. Me quedé todo el tiempo sentada a su lado, le puse la cabeza en mis piernas. Mi hermana estaba con mi papá, ellos fueron sacar agua de un rio, que queda a 10 km de la casa.
Mi papá lloró… Cargó a mi mamá hasta nuestra casa y la puso en la cama. Su cuerpo inerte se quedó allá por unos minutos. Él hizo un hoyo en la parte trasera de la casa y allá enterró a mi mamá. Hizo también una cruz, la madera vertical estaba torcida, ni parecía una cruz. Mi mamá estaba bajo tierra, en el fondo de la casa, cerca de las gallinas.
Me vi sola para cuidar a mi hermana y a mi papá, yo creía que él no soportaría, era muy débil en sus sentimientos…
Me llamo Antonia, mi hermana Marcia y mi papá Pedro, mi mamá se llamaba Cida.
Me gustaba mucho jugar con mi hermana. Ella es dos años menor que yo. Nuestra casa es muy sencilla, hecha de madera y barro. Mi papá la hizo. Nosotras nos divertíamos mientras él la hacía.
Vivíamos en otro lugar, pero estábamos quedando sin agua a causa de la sequía y hasta los animales del vecindario se estaban muriendo. Donde vivimos ahora hay un rio y nos pareció mejor quedarnos aquí. Para buscar agua, nos montamos en una carroza donde un buey la jala. Nos duele el cuerpo por tanto que menea. Ellos se van dos veces a la semana, buscar el agua, la guardamos en un tanque de madera. Nos bañamos, hacemos la comida y damos a las gallinas.
Hay unos arboles de frutas alrededor de la casa. Mi mamá nos hacía jugos.
Mi hermana siempre se quedaba conmigo, no nos separábamos por nada. Un día, jugamos con mazorcas de maíz e hicimos unas muñecas, a mi hermana le encantó y siempre jugábamos juntas.
Pero, después que se murió mi mamá ya no jugamos más.
Yo ya tenía diez años y ella ocho. Yo la cuidaba, siempre cuidé de Marcia.
Cuando ella se despertaba por la noche con dolor de pancita, yo salía al patio buscando hierbas para hacerle un té. El tiempo fue pasando y ella empezó a llamarme mamá. Me parecía raro, pero no logré que dejase de llamarme así.
Aprendí a cocinar, a hacer tés, postres, a organizar la casa, limpiar el piso de tierra, hacer jugos con las frutas de los arboles y principalmente, cuidar a mi papá. Él entró en depresión profunda y la única cosa que hacía era buscar el agua con el buey. Y solo iba porque yo no lograba cargar el tanque.
Siempre me hice cargo de todo. Mi mamá me enseñó muchas cosas, pero siempre necesité de ella. Cuando llegó mi primer regla, pensé que me había lastimado y por eso sangraba. No tuve a quien contar. Tenía mucha vergüenza de hablar de eso con mi papá y yo no sabia lo que me estaba pasando. La vecina más cercana quedaba a 20 km de nuestra casa. Pasados tres meses me di cuenta que eso era normal, porque todos los meses fue lo mismo. Cuando aconteció con mi hermana yo ya sabía y pude ayudarla. Mi papá ni supo nada. Él ni hablaba con nosotras. Él ya no comía, tuve que darle la comida en la boca. La depresión lo estaba matando cada día.
Había un árbol a unos 40 metros de la casa. Mi hermana y yo subíamos en ella para jugar, pero ya no nos acercábamos a ella.




Las historias estan muy interesante, simplemente me encantaron muchas bendiciones y espero el siguiente capitulo.